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Vélez-Málaga
El PP de Lupiáñez junto al GIPMTM de Atencia han impuesto una nueva tasa de basura de 101 a 135€ anuales a los vecinos sin bajar el IBI, donde ya se cobra la tasa de basura, por lo que el alcalde ha decidido alejarse del municipio tras las fuertes críticas recibidas por parte de la ciudadanía.
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En pleno clima de indignación social y contestación vecinal por la llegada de la controvertida “doble” tasa de basura, el alcalde de Vélez-Málaga, Jesús Lupiáñez (PP), ha puesto distancia de por medio poniendo rumbo al Camino de Santiago. La marcha del regidor se produce justo después de que el equipo de gobierno, sostenido por la alianza entre el Partido Popular y el GIPMTM de Jesús Pérez Atencia, comenzara a hacer efectivos los cobros de un impuesto que oscila entre los 101 y los 135 euros anuales por vivienda.
El viaje del primer edil ha sido interpretado por amplios sectores de la ciudadanía como una vía de escape ante la marejada política, la presión popular y la lluvia de críticas a su gestión desencadenadas en las últimas semanas. La indignación entre las familias del municipio no ha dejado de crecer al comprobar que el nuevo tributo se suma al recibo del IBI —donde el servicio de recogida de basura ya estaba integrado desde hace décadas— sin que el Ayuntamiento haya aplicado una rebaja equivalente para compensar la duplicidad del cobro.
La ausencia de Lupiáñez para irse de viaje en un momento crítico para la economía doméstica de los vecinos ha encendido aún más las críticas de los vecinos, que señalan la falta de empatía del alcalde al alejarse de la localidad a disfrutar de viajes mientras los contribuyentes afrontan un cobro que consideran “abusivo” y que choca frontalmente con los compromisos electorales del PP de una bajada de impuestos que nunca se cumplieron y que ha terminado por ser lo contrario, una subida masiva de impuestos a los familias.
Mientras los recibos continúan llegándole a los contribuyentes y el malestar ciudadano se intensifica en las calles, el viaje del regidor al Camino de Santiago deja tras de sí un municipio soliviantado que exige responsabilidades y explicaciones urgentes.



Equipo de redacción