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Vélez-Málaga
También denuncian que la gestión del alcalde es una improvisación habitual y un caos organizativo, con los agentes desbordados ante altercados, aglomeraciones y agresiones, en un municipio que se multiplica en verano.
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A continuación, reproducimos íntegramente el comunicado oficial lanzado por la Sección Sindical de la Policía Local SIPLG-VÉLEZ MÁLAGA;
La Sección Sindical de la Policía Local del Sindicato Independiente de Policía Local SIPLG-VÉLEZ MÁLAGA quiere denunciar públicamente la grave situación de desorganización y falta de planificación que viene padeciendo el servicio policial en el municipio, una situación que se agrava especialmente durante la temporada estival y que, a juicio de este sindicato, está comprometiendo seriamente la seguridad ciudadana y la integridad física de los propios policías.
Mientras la población se multiplica durante los meses de verano, las calles se llenan de visitantes y se suceden eventos deportivos, culturales, festivos y de ocio prácticamente a diario, la respuesta de la Jefatura de la Policía Local continúa siendo la misma: servicios mínimos para una realidad que exige máximas garantías de seguridad.
No hablamos de hechos aislados ni de situaciones excepcionales. Hablamos de una forma de gestionar el servicio que se ha convertido en habitual y que evidencia una preocupante falta de planificación, previsión y capacidad organizativa.
En numerosas ocasiones, un municipio de la extensión y complejidad de Vélez-Málaga debe afrontar toda su actividad diaria con únicamente dos patrullas policiales para prestar servicio a decenas de miles de vecinos y a una población flotante que durante el verano se incrementa de forma exponencial. Una situación que este sindicato considera absolutamente insuficiente e impropia de un municipio de estas características.
La responsabilidad de esta situación corresponde a la Jefatura de la Policía Local, como máximo órgano de dirección operativa del cuerpo, pero también al equipo de gobierno municipal con su alcalde al frente, como máximo responsable de esta Administración, quienes tienen la obligación de garantizar que un servicio esencial como la seguridad ciudadana disponga de la organización y los recursos necesarios.
El ejemplo más evidente: la celebración de la victoria de la Selección Española.
La noche del pasado 19 de julio, con motivo de la celebración de la victoria de la Selección Española en la final del Mundial de Fútbol, quedó al descubierto, una vez más, la absoluta falta de previsión con la que se están organizando los servicios policiales.
Nos encontrábamos ante un acontecimiento cuya enorme repercusión social era perfectamente conocida con antelación. Era evidente que miles de personas iban a concentrarse en las calles para celebrar el triunfo y que ello requería un dispositivo extraordinario de seguridad debidamente planificado.
Sin embargo, la respuesta de la Jefatura fue destinar únicamente cuatro policías de refuerzo para todo el municipio, una cifra manifiestamente insuficiente para afrontar un evento de semejante magnitud.
El resultado fue el esperado: agentes completamente desbordados, múltiples incidencias simultáneas y una capacidad de respuesta claramente limitada por la falta de efectivos.
Durante el servicio fue necesario intervenir en numerosas peleas, altercados, accidentes de tráfico, asistencias sanitarias, conflictos derivados de las aglomeraciones y en los distintos puntos de corte de tráfico establecidos para garantizar la seguridad del evento. Todo ello mientras coincidía varias actuaciones al mismo tiempo y sin personal suficiente para atenderlas con la rapidez y eficacia que la ciudadanía merece.
La situación alcanzó especial gravedad cuando varios policías fueron objeto del lanzamiento de vasos, hielos y otros objetos durante las intervenciones, llegando incluso a arrojarse vallas de señalización contra vehículos policiales. Hechos que pusieron en serio riesgo la integridad física de los agentes y de las personas allí presentes.
Resulta inaceptable que quienes tienen la responsabilidad de proteger a la ciudadanía deban hacerlo sin un dispositivo acorde a la realidad del servicio y asumiendo riesgos que podrían haberse evitado mediante una planificación responsable.
No es un hecho aislado.



Equipo de redacción